Nuestra asociación nació en el año 2019 ante la necesidad de afrontar un cambio de rumbo que nos permita a los humanos superar el reto ambiental del cambio climático. Además de transmitir valores y actitudes que promuevan un desarrollo sostenible, favoreciendo el conocimiento de modos de vida que permitan una relación más armoniosa con el Medio Ambiente, otra de las finalidades por las que constituimos nuestra entidad es la de promover la conservación del patrimonio cultural y etnográfico, rescatando valores culturales que sean respetuosos con la naturaleza. Historia, paisaje, cultura y biodiversidad van de la mano en el medio rural, donde aún persisten prácticas tradicionales como la de caminar con burros.

Los burros constituyen una poderosa herramienta pedagógica para la Educación Ambiental. Son animales inteligentes, sociales tranquilos y afectuosos. El contacto con burros fomenta el desarrollo social y emocional, ayuda a los niños a comprender la importancia del respeto hacia los animales y el entorno natural. Cuidar y relacionarse con ellos les enseña el valor de la responsabilidad y del compromiso con otro ser vivo.

El burro (Equus africanus asinus) es la subespecie del asno africano salvaje que se domesticó en el Cuerno de África hace 7000 años. La domesticación del burro parece haberse producido en un único evento en esta región de África, a partir del cual se produjo su expansión a Europa, Asia y el resto de África. Con el tiempo se fueron diferenciando genéticamente por la cría selectiva, dando lugar a numerosas razas y variedades. Equus africanos no está en peligro de extinción debido a la distribución mundial de la cabaña ganadera de burros domésticos, pero sí que hay una clara regresión generalizada a nivel mundial, que afecta seriamente a muchas razas autóctonas como la del burro zamorano-leonés.

El burro zamorano-leonés se caracteriza por su gran tamaño y corpulencia, llegando a alcanzar un peso de 350 kg. Su pelaje es de color castaño oscuro, pero presenta el hocico y el vientre claros, aunque a causa de su largo pelaje, que crece como lana en forma de jirones, puede tapar estas marcas. Su carácter es dócil y muy resistente a los cambios del clima.

Entre los usos más tradicionales de la raza, encontramos las de transporte de personas y cargas en tareas ganaderas, agrícolas y domésticas. También, las labores propias de la agricultura como arar las tierras y viñas, recogida de tubérculos o la producción de mulas. Estas actividades todavía hoy se siguen practicando, aunque de forma exclusiva, se ha promovido un uso más cultural y recreativo por su atractivo morfológico, destacando la utilización del asno como atracción para el turismo rural, o su uso en exhibiciones ganaderas. Es una efectiva herramienta contra los incendios y para el cuidado del medio ambiente, pastando y eliminando de los bosques el exceso de hierbas y de matorral. También destaca la producción láctea, empleándose la leche de burra para la elaboración de cosméticos y otros productos para la higiene personal. Recientemente se están usando para la asinoterapia, como herramienta terapéutica con personas con algún tipo de desventaja física, psicológica o social.

Nuestra intención como entidad dedicada a la educación ambiental es adoptar una pareja de estos burros para criarlos y que pasten libremente por el Monte Abantos, y para enseñarlos y aprender de ellos en actividades escolares, excursiones guiadas o visitas didácticas al Centro de Educación Ambiental de Los Llanillos, sede de nuestra Aula de Natualeza. Para lanzar el proyecto, hoy hemos visitado la granja de burros de Torres del Carrizal (Zamora), granja gestionada por la Asociación Nacional de Criadores de Raza Asnal Zamorano-Leonesa (ASZAL), entidad a través de la cual pretendemos formarnos en el cuidado y mantenimiento de los burros, y en la adopción de una pareja de machos cuando llegue el momento.






