En nuestros talleres de Química Ambiental llevamos tiempo advirtiendo del riesgo del colapso en la circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC, siglas en inglés de Atlantic meridional overturning circulation), el componente integrado de las corrientes superficiales y profundas en el océano Atlántico. Esta corriente oceánica es la que traslada aguas cálidas hacia el polo norte y, a su vez, retira aguas frías profundas y las lleva hacia el sur. Este sistema de corrientes regula el equilibrio térmico del planeta.
El deshielo récord que se está registrando en Groenlandia durante los últimos años, está provocando que el Atlántico Norte pierda salinidad, lo cual podría estar detrás del desencadenamiento de este colapso, evidenciado ya por los científicos, que auguran un cierre total de la AMOC en pocas décadas. En caso de producirse, las consecuencias serían catastróficas: Enfriamiento generalizado en todo el hemisferio norte, inviernos brutales en el sur de Europa, borrascas de gran impacto, etc.
De hecho, los efectos de este colapso ya se están empezando a notar en España: Las borrascas ya no entran por Galicia, como lo hacían antes. Últimamente están entrando desde el sur, afectando a las Canarias y a Andalucía (como ha ocurrido con las recientes borrascas Alice y Claudia, y todas las que entraron durante la primavera pasada). Al recorrer mayor distancia por el Atlántico, vienen muy cargadas de agua, y ahí tenemos las inundaciones en Hueva, Sevilla, Málaga, Extremadura…

El pasado mes de octubre, una cumbre científica celebrada en Reikiavik reunió a más de 60 científicos para analizar las posibles repercusiones sobre las sociedades humanas de este inminente colapso. El impacto sería tan profundo que afectaría al comercio global, a la producción de alimentos, al suministro energético e incluso la cohesión social. Por todo ello, Islandia ha tomado la delantera al declarar el posible colapso de la AMOC como una amenaza para su seguridad nacional y comenzar a tomar medidas de forma preventiva para cuando esto se pueda producir.
Una prueba más de que nuestro modelo económico actual, basado en los combustibles fósiles, es incompatible con un planeta habitable. Vamos ya tarde para tomar medidas.
¿Por qué apenas se está hablando de esto? Probablemente porque admitirlo sería reconocer de una manera clara y evidente que el cambio climático es ya imparable, dejando en evidencia a muchos gobiernos (y partidos políticos) que siguen negando la crisis climática. Islandia ha sido el primer y único país en reconocerlo.
Ninguna civilización que delega su futuro científico en personas que desprecian la ciencia y el conocimiento puede sobrevivir sin quemarse las manos. Carl Sagan lo dijo poco antes de morir: «La ciencia no es un montón de respuestas, es un método para no dejarnos engañar». Sin educación científica, la democracia se convierte en una feria. No podemos dejar el timón los Estados en manos de quienes confunden ciencia con magia, datos con opiniones, y evidencia con ideología. Basta ya de negacionismo y pongámonos manos a la obra.





