ACTIVIDADES EDUCATIVAS EN DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE

Aula de Naturaleza Graellsia

El negacionismo climático mata y destruye nuestros ecosistemas.


Incendios forestales España 2025

Tras la devastación que hemos sufrido por los incendios forestales, toca hacer algunas reflexiones y aclarar varias cosas, porque se están diciendo absolutas barbaridades, tanto en diferentes medios de comunicación como en las redes sociales.

Los incendios no se deben a la maleza ni a la falta de “limpieza” en los montes, no. Decir esto es desviar el foco de la atención hacia la propia víctima: El monte. Los incendios se deben a rayos de tormentas secas (los que menos) y a quienes prenden el monte, que en la mayoría de los casos suelen ser ganaderos con interés en generar pastos para la temporada siguiente. Pero esta oleada de incendios en pleno mes de agosto no ha sido por ellos, de hecho, a muchos les ha pillado con sus ganados en lo alto de las vegas y pastizales. La intencionalidad de esta oleada de incendios se debe a acciones criminales de terroristas ambientales que aprovechan las olas de calor extremas para generar la mayor devastación posible. De hecho, han ardido las zonas protegidas donde habita el lobo (Sierra de La Culebra, Sanabria, Zamora, León…) y el oso pardo (Alto Sil, Laciana, Somiedo, Riaño, Tierra de La Reina, Valdeón…), todas ellas zonas donde existe un claro conflicto entre la gestión de los espacios naturales y un determinado sector de la población rural que se considera “marginado” por esta gestión. Esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de sacar conclusiones.

Ciertamente, la despoblación rural y el abandono de los usos tradicionales del territorio han afectado mucho a nuestros montes. Los cambios socioeconómicos y la PAC (Política Agraria Común) han hecho desaparecer numerosas explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales. Como consecuencia, los campos y los montes que antes eran «trabajados» por la población rural, se llenan ahora de vegetación natural, convirtiendo lo que antes eran pastos en matorrales que, progresivamente, darán paso a la regeneración de los bosques. La expansión de esta vegetación «no deseada» conlleva a la errónea percepción de que el monte está “sucio” o lleno de “maleza”. Y claro, los incendios forestales que todos los años se producen de manera sistemática, son ahora mucho más virulentos, más destructivos y más incontrolables que nunca, favorecidos también por el cambio climático. En las repoblaciones forestales como la nuestra del Monte Abantos, ocurre algo parecido. Durante los primeros años, mientras el suelo se adapta, se produce mucha mortalidad natural y caen muchos árboles. Esa madera en descomposición, además de fijar biodiversidad, es el principal aporte que garantiza la regeneración de un suelo forestal. Por eso no se debe retirar, aunque de la sensación de «abandono» o «suciedad».

Entre bulos y conspiranoicos, ahora toca acusar al colectivo ecologista: Es totalmente falso que “ecologistas de despacho” estén detrás de supuestas leyes que impiden “limpiar” o “desbrozar” los montes. No existen “lobbies de ambientalistas” ni nada que se parezca. No hay “planes ocultos” para acabar con los rebaños de cabras y ovejas, ni agendas 2030 que impidan a la población rural usar el monte como siempre lo han hecho. ¿De dónde sacan que no se les permite “limpiar” o desbrozar? Existen limitaciones, claro que sí, y en determinadas épocas del año se permite realizar todo este tipo de acciones, previo permiso administrativo como es lógico, porque no olvidemos que “el monte” es patrimonio de todos, no sólo de los que viven en el mundo rural, que no siempre saben gestionar adecuadamente su entorno (según el SEPRONA, la inmensa mayoría de los incendios de los que se conoce su origen, son provocados con intencionalidad o por negligencias de personas que viven en el mundo rural). La burocracia es excesiva y nos aburre a todos, pero de ahí a decir que no se les permite hacer nada en los montes hay un trecho. Pastos, matorrales y bosques forman parte de nuestra biodiversidad, que es nuestro patrimonio más preciado y del que dependen nuestras vidas. Y sí, deben estar sujetos a un control y vigilancia, les guste o no a esos “marginados” del mundo rural que no leen más que las mentiras y los discursos negacionistas que les llegan por la redes sociales.

Desde el punto de vista científico, la recuperación espontánea de los ecosistemas después de una intervención humana, tiene un nombre: Renaturalización pasiva. Allí donde se deja de «trabajar el monte» (ya sea pastorear, quemar, talar…) se produce el proceso espontáneo de la sucesión ecológica. Los campos y pastizales abandonados se transforman primero en matorrales, y estos a su vez en bosques, gracias a la colonización progresiva por diferentes especies de plantas. Cuando alguien dice que el monte está “sucio”, en realidad se está refiriendo a un estado más en la dinámica sucesional del ecosistema. La renaturalización pasiva conduce a la regeneración de los bosques, y una de las primeras consecuencias es el incremento de la biodiversidad. Pero más allá de los beneficios que trae para la biodiversidad, probablemente el más importante de los beneficios sociales es que estos ecosistemas forestales regenerados de forma natural, almacenan grandes cantidades de carbono. Nuestros bosques están entre los ambientes con mayor capacidad para acumular carbono de la península ibérica. Por tanto, debemos considerarlos como una importante solución para la descarbonización climática. Cada planta cuenta, cada matorral cuenta, cada árbol cuenta en la tarea de absorber toneladas y toneladas de CO2.

Otro beneficio de estos matorrales y bosques, es que son capaces de amortiguar la escorrentía, ya que actúan como esponjas frente a la lluvia y la nieve. De esta manera, evitan la pérdida de nutrientes del suelo y la erosión del terreno, protegiéndolo frente a deslizamientos, riadas o aludes, especialmente en las zonas montañosas con grandes pendientes. Dejemos pues que la renaturalización pasiva se tenga en cuenta en la gestión de los montes, en lugar de acusarla de ser la causa de los incendios, y centrémonos en las causas que motivan a los terroristas ambientales a prender los montes, porque las condiciones con las que se van a encontrar nuestros montes ahora y en el futuro van a hacer que los incendios sean cada vez más explosivos y destructivos. Si no, que les pregunten a los que estos días han tenido al fuego delante de sus casas, o a los brigadistas que han tenido que jugarse la vida en una lucha titánica e imposible contra el fuego.

Incendios España verano 2025

Que este año ha habido más “maleza” que nunca es un hecho. Pero ya basta de decir que esa “vegetación no deseada” es la causa de los incendios. Ahora dicen que hay que “limpiar” los montes… Antes lo hacía el pastoreo, pero es que ya no hay ganadería de caprino ni de ovino… ¿Quién lo va a hacer ahora? ¿Y quién va a pagarlo? Porque desbrozar una sola hectárea de terreno tiene unos costes considerables, hay que contratar y movilizar a mucho personal a los pueblos, y claro, hay pagar más impuestos, facilitar viviendas asequibles en los pueblos… Que hay que gastar más en prevención y extinción de incendios parece ahora más evidente y necesario, pero que lo tengan en cuenta los dirigentes políticos que prefieren destinar más recursos a la caza o a la tauromaquia. La Ley de Montes de 2003 obliga a contar con planes de prevención de incendios forestales en municipios y comunidades autónomas ¿Dónde están esos planes?

La probabilidad de que estos incendios de 6ª generación se vuelvan a repetir en España es enorme. No se puede gobernar ni gestionar nada ignorando el cambio climático, no se puede ignorar la evidencia científica. El método científico que se aplica para la Biología, la Ecología, la Geología, la Meteorología… es el mismo que se aplica en Medicina, ciencia a la que todos acudimos cuando tenemos un problema de salud sin cuestionar el criterio del médico. Cualquier decisión política que niega o ignora el cambio climático va en el sentido contrario. El negacionismo mata, lo vimos con la DANA de Valencia, y lo sufrimos ahora de nuevo, con la oleada de incendios. Basta ya de negacionismo.

Incendios forestales España 2025
Así a quedado el puerto de Pandetrave en León, a las puertas del Parque Nacional de los Picos de Europa.

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